CUANDO LLEGUE LA TARDE
Por Nelson Benítez Muñoz
Las agujas de mi reloj siguen avanzando sin pausa, con esperanza y cumplimiento me voy acercando a la puerta del infinito amor. Cuando llegue la tarde, las semillas habrán dado sus frutos y en el firmamento un corazón se dibujará con las estrellas.
Querida esposa mía, este no es un adiós sino un gracias. Recuerda que el ayer nos trajo el comienzo y el mañana nos traerá el final y en ese gran intermedio, fuimos los mejores amantes. Los recuerdos del ayer durarán toda la vida, guarda sólo los mejores y olvida todos los demás. No es un despido con amargo sabor de labios sino, con la frescura de tus pensamientos.
Hijos y nietos: ahora que está llegando la tarde, renacen en mí los hermosos recuerdos del tiempo que estuvieron a mi lado. Aunque en el futuro mi presencia no se encuentre cerca de Uds., mi alma los abrigará porque tanto los he amado.
Me voy feliz de haber querido, feliz de que me quisieron, Si alguna vez retorno, desearía que me encuentren en: una cascada, en una flor o en la sonrisa de un buen amigo. El final de la tarde es para mí, la belleza del despertar de quien llegó puntual a la meta a recibir el esperado premio (el eterno amor) (rbenitez2007@hotmail.com)